viernes, 29 de noviembre de 2013

El corno Inglés

Ahora voy a hablar de una de las cosas más importantes de mi vida, el corno inglés. Es el instrumento que más suelo tocar, que disfruto con él, con su sonido, con su tacto, ... Juntos hemos pasado buenos y no tan buenos momentos, pero todos dignos de mención.

Desgraciadamente no es el instrumento de la orquesta más conocido, así que voy a hablar de él.

El corno inglés es la voz tenor del oboe, es algo más grande que el normal (tiene un tamaño aproximado de unos 80 cm) y afinado una quinta más grave que este, se trata pues de un instrumento transpositor, por lo tanto, la nota que se lee en la partitura no es la misma que suena en la realidad, de modo que las partituras para corno inglés están escritas a la quinta superior del sonido real. Tiene el pabellón esférico, como el oboe de amor, en cambio, su embocadura es distinta, ya que la caña está insertada en un tudel largo y ligeramente curvado y un pabellón piriforme truncado de apertura relativamente pequeña, que es en gran medida el responsable de su peculiar timbre. Posee una extensión sonora de dos octavas y una quinta, aunque su registro sonoro óptimo se sitúa en torno a las dos octavas.

Comparte sistema de digitación con el oboe, por lo que frecuentemente son los propios oboístas los encargados de tocar el corno inglés cuando es requerido en la orquesta, pero en España hay muy poca difusión de este instrumento salvo para los solos orquestales, ya que se ha entrado en un círculo vicioso: por un lado algunos conservatorios, escuelas de música o agrupaciones carecen de este instrumento dado su elevado valor económico y el poco uso que le puede dar, y por otro, la ausencia de facilidades para acceder al instrumento  impiden el conocimiento de su repertorio tanto por parte de los profesores como por la de los alumnos. Esto conlleva su uso poco frecuente en la música de cámara: al no haber instrumento, no se puede montar un grupo con él; si hay, al no haberlo trabajado en profundidad, aparecen numerosas dificultades técnicas y de afinación, sin mencionar los problemas físicos que aparecen con el cambio del oboe al corno inglés: el peso y la ampliación de la digitación puede provocar tendinitis en la muñeca, contracturas en la parte dorsal-cervical de la columna, … por lo que se recomienda el uso del collar para su estudio continuado.


El nombre de este instrumento supone un error de traducción: viene de Francia, donde recibía el nombre de cor anglé (cuerno angulado). Dado que en le fonética francesa anglé y anglais (inglés) varía en una leve apertura de la vocal acentuada (algo muy difícil de detectar para los no francófonos), conocemos a este instrumento con este nombre: corno inglés. Fue un instrumento inusual hasta el romanticismo, pero cobró popularidad con el paso del tiempo hasta ser, hoy día, un elemento casi imprescindible en la orquesta.

Actualmente colaboro como cornista en la Orquesta Ars Aetheria de Torrevieja, en la German-Scandinavian Orchestra de Berlín (Alemania) y en la Orquesta Internacional de Jóvenes del Festival de Primavera de Bayreuth (Alemania).

Además toco el corno inglés en el Grupo de Oboes Islana, adjunto muestro un vídeo muy divertido de una de nuestras actuaciones:


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